Sitúo mi producción en un territorio híbrido donde las imágenes, la instalación y la arquitectura se contaminan para dar lugar a nuevas formas de habitar. Me interesa la capacidad del espacio para actuar como un archivo de construcciones latentes, prestando especial atención a las dinámicas de tránsito a través del tiempo. Al intervenir en el entorno, busco revelar esas huellas invisibles, edificando diálogos entre el cuerpo y la memoria que transformen la percepción del lugar en una experiencia de circulación y reconocimiento. Mediante el desarrollo y evolución de proyectos, me interesa cuestionar las nociones de permanencia y desplazamiento, profundizando en el peso simbólico de los sitios, los lugares, abordando tanto la materialidad concreta de los espacios como las capas simbólicas que los constituyen. El enfoque se centra en cómo la experiencia habita el lugar, transformando cada recorrido en una cartografía de huellas y narrativas que conectan la presencia con la memoria. La memoria, su identidad y su pérdida, tanto obligada como involuntaria; el LENGUAJE, desgastados sus bordes, sus límites; el hecho de seguir respirando e inventando nuevos recuerdos. Imágenes y textos que desean metabolizar el instante, que aportan informaciones visuales a una velocidad vertiginosa capaces de modificar lo visto en nuestra memoria, ya que adoptan nuevas identidades al transformar sus capacidades narrativas. La construcción de nuevas pieles, otros mapas y nuevas transformaciones, del cambio de nuestro futuro, que muta velozmente. Olvidar la existencia, incluso de haberla vivido. La tentativa de abrir un diálogo con el tiempo, conociendo de antemano el resultado de la derrota. Una memoria y una identidad personal y colectiva preparada para su disolución. Un palimpsesto flexible. ¿Qué nos quedará?